GUÍA DE LECTIO DIVINA: LA COMPASIÓN QUE NOS LLAMA Y NOS ENVÍA

GUÍA DE LECTIO DIVINA: LA COMPASIÓN QUE NOS LLAMA Y NOS ENVÍA

Llegamos al XI Domingo del Tiempo Ordinario. La liturgia de hoy nos regala un hilo conductor maravilloso: pasamos de ser la multitud herida y desamparada del Antiguo Testamento, a ser el pueblo elegido y amado por Dios del Nuevo Testamento, para finalmente ser enviados como apóstoles en el Evangelio.

Abre tu Biblia, haz silencio en tu corazón y dejemos que el Señor nos hable.

1. LECTIO: ¿Qué dice el texto?

Lee con calma: Éxodo 19, 2-6a; Romanos 5, 6-11; Mateo 9, 36—10, 8

En el Éxodo, Dios propone una alianza de amor a Israel en el Sinaí. Les recuerda que Él los liberó llevándolos sobre como alas de águila, y les da una vocación: ser su propiedad personal, un reino de sacerdotes y una nación santa.

En Romanos, San Pablo nos da la clave para entender el amor de Dios: Él no nos amó cuando éramos santos, sino que "cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros". Es un amor totalmente gratuito.

En el Evangelio de Mateo, vemos el corazón de Jesús. Al ver a la multitud, "se compadeció de ella, porque estaban extenuados y desamparados, como ovejas sin pastor". Ante esta inmensa necesidad ("la mies es abundante"), Jesús hace dos cosas: pide que oremos al Dueño de la mies, y llama a doce apóstoles por su nombre, dándoles autoridad para sanar y liberar.

Su mandato final es: "lo que han recibido gratis, denlo gratis".

2. MEDITATIO: ¿Qué me dice el Señor hoy?

Detengámonos a profundizar en este misterio de amor, elección y misión:

La compasión del corazón de Cristo: Mateo nos cuenta que Jesús "se compadeció". Significa que se conmovió hasta las entrañas, un sentimiento profundo y maternal. Jesús no mira al mundo moderno (tantas veces deprimido, ansioso, alejado de Dios) con ojos de juez condenatorio, sino movido por la misericordia.

El Papa Francisco nos recordó constantemente que la Iglesia debe ser un "hospital de campaña", ¿cómo es mi mirada hacia los demás? ¿Juzgo sus errores o me compadezco de sus heridas?

Elegidos en nuestra debilidad: Mira la lista de los Doce Apóstoles 🧐 Había pescadores sin estudios, un publicano que cobraba impuestos para el imperio (Mateo), y hasta un zelote revolucionario (Simón). Dios no llama a los capacitados, sino que capacita a los que llama. Como nos dice San Pablo hoy, Dios nos ama y nos salva siendo aún pecadores.

El Catecismo (n. 864) enseña que todo el apostolado de la Iglesia no es obra humana, sino fruto de la gracia de Cristo que actúa en nosotros. Tu pasado, tus miedos o tus caídas no anulan el llamado que Dios te hace hoy.📝

"Lo que han recibido gratis, denlo gratis": Esta es la regla de oro del discípulo misionero. En el Éxodo, Dios llama al pueblo a ser un "reino de sacerdotes", es decir, puentes entre Dios y el mundo. Hoy el Señor te confía a ti la autoridad de llevar su sanación.

Benedicto XVI decía que la fe no es un privilegio para guardarse, sino un don para compartirse. Has recibido gratis el amor, el perdón, la vida, la fe y la paz de Dios. ¿Qué te impide darlo a los demás en tu propia casa, en tu trabajo, en tu comunidad?

3. ORATIO: Mi respuesta a Dios

Señor Jesús, dame tus ojos para ver el mundo como Tú lo ves: con entrañas de misericordia y no con frialdad. Gracias por mirarme en medio de mis propios cansancios y desamparos.

Gracias por amarme y salvarme incluso cuando yo estaba lejos de Ti. Hoy escucho que pronuncias mi nombre y me llamas. No soy digno, pero confío en tu gracia. Úsame, Señor.

Hazme un instrumento de tu paz para curar, consolar y amar a quienes me rodean.

Amén.

4. CONTEMPLATIO: Descansar en su presencia

Haz silencio. Imagina la inmensa multitud de personas hoy en el mundo: confundidas, cansadas, ansiosas, tristes. Y mira a Jesús, de pie en medio de ellos, mirándolos con inmenso amor y compasión.

Luego, mira cómo Él voltea hacia ti, te llama por tu nombre, te impone las manos y te dice: "Te necesito para ir a ellos".

Repite suavemente en tu interior: "Aquí estoy, Señor; envíame a mí".

5. ACTIO: La Palabra se hace carne

Nuestra Lectio Divina debe convertirse en vida. Hoy te propongo dos acciones

Orar por los obreros Jesús nos dio un mandato explícito: "Rueguen al Dueño de la mies". Dedica hoy un misterio del Rosario o una oración especial por las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras, para que nunca falten obreros en la mies del Señor.

Dar algo "gratis": Piensa en alguien a tu alrededor que está "extenuado, ansioso y desamparado". Hoy, dáselo todo gratis: regálale tu tiempo para escucharlo, o dale una ayuda material sin esperar absolutamente nada a cambio.

Que hoy podamos ser la extensión del corazón compasivo de Jesús.

Un abrazo en Jesús, nuestro Señor.

Tu hermano José Fran de @lalectiodivina

"No hay dificultad que DIOS no pueda transformar en bendición"

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